¿Sería ventajoso cubrir el desierto del Sahara con paneles solares?

La principal ventaja de la energía solar proviene del hecho de que es realmente renovable e inagotable. Sin embargo, el sol no siempre brilla intensamente en el cielo y hay regiones donde la luz solar es débil debido a que el cielo está constantemente nublado. Entonces, ¿por qué no cubrimos desiertos como el Sahara con paneles solares?

A lo largo de este artículo, verá que si bien el desierto del Sahara parece un lugar obvio para construir una planta de energía solar, la instalación de estas plantas puede tener un impacto negativo en el medio ambiente.

Los problemas que podrían surgir con la instalación de paneles solares en el Sáhara

Un estudio de simulación de una granja solar en el Sahara sugiere que si los paneles solares ocuparan más del 20% del área total del desierto, podría desencadenar un círculo vicioso de aumento de las temperaturas. Esto ocurriría porque una parte de la energía solar se convertiría en calor, lo que podría cambiar la temperatura local.

En consecuencia, los paneles solares calientes provocarían una alta temperatura del aire en la superficie y un flujo de corrientes de convección, lo que provocaría precipitaciones. Si bien esto no parece tan malo a primera vista, la redistribución de las precipitaciones en el Sahara y las regiones circundantes reduciría las precipitaciones en la región amazónica entre un 10 y un 30 %, lo que ayuda a mostrar cómo todo el planeta está interconectado de alguna manera.

Para poner el último clavo en el ataúd, las granjas solares en el desierto del Sahara también podrían promover el desarrollo de ciclones tropicales frente a las costas de América del Norte y el este de Asia. A partir de esto, es claro comprender que es absurdamente complejo medir los beneficios y riesgos de las actividades humanas, incluso si las intenciones son buenas.

También se deben tener en cuenta los problemas de almacenamiento y transporte.

Aunque se superaran todos los efectos catastróficos de los parques solares en el desierto del Sáhara, tendríamos que mejorar toda la logística para almacenar y transportar la energía producida.

En la práctica, se necesitarían grandes baterías para almacenar la energía generada durante el día para seguir suministrando energía incluso durante la noche. Cada panel también necesitaría una pequeña batería individual para la producción de energía ininterrumpida durante todo el día, pero eso casi duplicaría el costo total de la planta solar.

Además, habría que encontrar una estrategia viable para abastecer de energía a todo el mundo con una planta solar en medio de un desierto. Actualmente, África en su conjunto está muy rezagada en el desarrollo de redes eléctricas confiables, sin mencionar que el transporte de energía a larga distancia a través de líneas de transmisión también conlleva un porcentaje de pérdida de energía (hasta un 22,8%).

Como si eso no fuera suficiente, el continente africano también es políticamente inestable, lo que hace que una gran inversión en el área (como una granja solar) sea una estrategia bastante arriesgada.

una última palabra

Con todo esto en mente, la pregunta sigue siendo: ¿realmente necesitamos ocupar acres de tierra desértica y alterar su ecosistema para producir energía solar? Pues por muy interesante que sea la idea de obtener grandes cantidades de energía a partir de plantas solares en el desierto, es una estrategia aún demasiado compleja para convertirla en realidad sin una gran planificación.

Dicho esto, si este concepto alguna vez se manifiesta en la realidad, seguramente será un gran logro para el mundo. En la práctica, esto nos permitiría reducir nuestra dependencia de las centrales eléctricas basadas en combustibles fósiles.