¿Por qué la humanidad aún no ha pisado Marte?

Marte es el único planeta considerado «colonizable» por los humanos. De hecho, incluso hemos aterrizado varias naves espaciales en suelo marciano, incluido el rover Perseverance de la NASA y el rover Zhurong de China, los cuales envían información valiosa sobre el Planeta Rojo. Sin embargo, el hecho es que la humanidad aún no ha puesto un pie en Marte.

Según la NASA, hay una serie de obstáculos que aún debemos superar antes de enviar una misión humana a este planeta, incluida la innovación tecnológica y una mejor comprensión del cuerpo humano, especialmente cómo seremos capaces de adaptarnos a la vida en un mundo tan diferente. lugar.

La complejidad del viaje ayuda a explicar por qué la humanidad aún no ha puesto un pie en Marte

Según la revista Astronomy, el primer obstáculo a sortear es la distancia entre la Tierra y Marte. Para que te hagas una idea, el Planeta Rojo está a unos 55 millones de kilómetros de la Tierra en su punto más cercano, pero esta distancia no siempre es la misma. Como ambos planetas giran alrededor del sol a diferentes distancias y velocidades, existe una variación considerable en la distancia entre ellos.

Además, es importante señalar que un vehículo optimizado para llegar al planeta durante la oportunidad más favorable puede no ser necesariamente el mismo que necesitaríamos en otros años. Dicho esto, concentrar todos nuestros esfuerzos en llegar a Marte en una ventana específica significaría que solo tendríamos una oportunidad cada 15 años, que es demasiado poco para tal hazaña.

La tecnología, por supuesto, también juega un papel en todo esto. La mayoría de los cohetes que lanzamos desde la atmósfera son propulsados ​​por un tipo de combustible que no sería ideal para tiempos de viaje más largos.

Para llegar a Marte más rápido y con más frecuencia, un sistema basado en propulsión nuclear térmica o propulsión nuclear eléctrica sería más efectivo, pero estas tecnologías aún no son completamente viables.

El factor humano también cuenta mucho.

Además de la tecnología, también necesitamos aprender más sobre cómo los humanos (criaturas que evolucionaron para vivir en la atmósfera y la gravedad de la Tierra) lidiarán con la situación de baja gravedad y el propio entorno de la nave espacial durante varios meses de tránsito.

Obviamente, se ha estado trabajando en este sentido desde hace algún tiempo, incluso observando cómo los astronautas que viven en la Estación Espacial Internacional se las arreglan con el aislamiento y la baja gravedad allí arriba. Las diversas misiones lunares también revelaron cómo los astronautas lidiaron con la situación de baja gravedad allí.

Otra preocupación es cómo los humanos podrían vivir en espacios pequeños y confinados durante mucho tiempo sin mucho contacto con el exterior. Debido a esto, es importante que las misiones de simulación proporcionen a los científicos datos precisos sobre los tipos de problemas que pueden surgir con un pequeño grupo de personas durante una misión tan larga.

Finalmente, también está la cuestión del aterrizaje en sí.

Llegar a la órbita de Marte es solo la mitad de la batalla, ya que otro desafío es aterrizar en el Planeta Rojo de manera segura. Así que la NASA está trabajando en el desarrollo de un desacelerador inflable (algo así como un paracaídas inverso) que protegería y reduciría la velocidad de la nave de aterrizaje a medida que penetra en la atmósfera.

Para aterrizar realmente, la nave espacial necesitaría algo así como una retropulsión supersónica, que puede describirse como chorros capaces de revertir el empuje masivo de la nave espacial para llevarla a tierra de manera segura. Para superar el desafío de desarrollar esto, la NASA planea lanzar un sistema de este tipo a nuestra órbita y aterrizarlo nuevamente en la Tierra para ver si funciona.

Una vez en tierra, otro obstáculo potencial son las tormentas de polvo. Se ha demostrado que el polvo es un irritante importante para los astronautas en la luna, y lo mismo debería ocurrir en suelo marciano. Otros obstáculos a superar incluyen la construcción de la propia nave espacial para viajar allí y el equipo de los astronautas, que debe desarrollarse específicamente para esta misión.

Incluso con todas estas adversidades, los científicos de la NASA creen que podríamos llegar allí en la década de 2030. La próxima ventana más favorable para enviar humanos en un viaje de ida y vuelta relativamente rápido a Marte sería en 2033, pero no está claro si la política, el presupuesto y la tecnología serán listo para entonces.