¿Por qué el tiempo pasa más rápido a medida que envejecemos?

¿Alguna vez has tenido la ligera impresión de que cuando éramos niños, los días parecían tardar más en pasar? Si es así, ¡sepa que no está solo en esto! De hecho, muchas personas comparten esta misma percepción, por lo que a medida que envejecemos, tendemos a creer que el tiempo pasa cada vez más rápido.

En este artículo descubrirás que hay toda una ciencia detrás de por qué el tiempo parece pasar volando a lo largo de los años.

El origen de la sensación de que el tiempo pasa más rápido

El profesor Adrian Bejan, de la Universidad de Duke en el estado estadounidense de Carolina del Norte, explicó recientemente las razones por las que esto sucede y aseguró a todos que tener esta sensación de pasar el tiempo no es una locura. Bejan explicó que todo depende de la rapidez con que nuestro cerebro procesa las imágenes que componen nuestra percepción del tiempo.

En definitiva, lo que sucede es esto: cuando somos jóvenes, nuestros ojos captan muchas más imágenes nuevas que cuando somos mayores. A medida que envejecemos, nuestros nervios se vuelven más complejos y el mundo que nos rodea no es tan «nuevo» como lo era antes, lo que hace que nuestra percepción del tiempo sea muy diferente de lo que solía ser.

un ejemplo practico

Si aún no ha descubierto exactamente qué significa todo esto, aquí hay un ejemplo mucho más práctico: cuando era niño, su cerebro adquiría y procesaba muchas más imágenes y experiencias a su alrededor que cuando era mayor.

Por tanto, debido a que acabamos adquiriendo menos imágenes y experiencias durante un solo día en la edad adulta, empezamos a tener la sensación de que estamos “viviendo menos” a lo largo del día y, en consecuencia, el tiempo parece pasar más rápido.

una última palabra

Si desea evidencia física de esto, intente mirar a los ojos de un bebé o un niño pequeño la próxima vez que tenga la oportunidad. Puede notar que sus ojos tienden a estar casi siempre en movimiento y recibiendo nueva información a un ritmo constante.

Vale la pena señalar que los nervios y las neuronas más cortos y «frescos» son probablemente las razones por las que los niños aprenden cosas nuevas más rápido que los adultos, aunque esto no se ha explicado completamente.